viernes, 14 de marzo de 2008

Jan Svankmajer: el animista

La teoría animista defiende que todos los objetos en el mundo poseen un ser interno o psicológico. Svankmajer busca en la animación de cosas posicionar al arte como una puerta hacia la libertad. Este animador checo ha insuflado magia sobre la materia inerte, utilizando para esto las más diversas técnicas de animación. Pone en escena situaciones absurdas en las que se evidencia el dispositivo, es decir, ese otro que está detrás de la tramoya y que “da vida” a sus espectros. Pone así de manifiesto una sólida interpelación contracultural hacia los paradigmas de la sociedad post-orgánica que manipulan al sujeto.Es constante en su obra la presencia de muñecos con mecanismo móbiles oxidados, conejillos de indias, ojos grandes, seres mitológicos, esqueletos. Estos objetos están por lo general circunscritos en paisajes decadentes, atmósferas siniestras; acompasados por efectos de sonido de subrayan la funcionalidad racionalista de su parafernalia animada.En Puch and Judy (1986) muestra las manos humanas saliendo y entrando del teatrino ante el cual sus muñecos han actuado para el público. Aparecen informaciones de prensa y boletines científicos fragmentados, ilegibles por los abruptos cortes de edición. Svankmajer afirma con estos gestos que los mass-media pueden constituir una poderosa herramienta de conducción nociva del pensamientoPenbulm the Pit an the Hope (1983) Recordemos que las ratas se utilizan siempre en pruebas de laboratorio. En este corto, una es descuartizada por una colosal hacha con ayuda de la mano “del hombre”. Ser humano al que nunca le vemos el rostro, es víctima y victimario que habita en las tinieblas; aun cuando sale a la luz, sale a su encuentro un ser oscuro.En Meat Love (1988) la carne, como símbolo, de lo orgánico habita el universo doméstico-industrial. Está definitivamente viva. Sufre procesos de su especie: ama y odia con pasión. Nuevamente se evidencia la mano manipuladora, ahora echa las carnes al aceite hirviendo de la sartén!
Svankmajer, a través del uso fantástico del séptimo arte, nos demuestra que el mirar a los objetos con ojos surrealistas nos permite darnos cuenta que otros mundo son posibles.


maría belén moncayo

1 comentario:

Marcelo Valladares dijo...

Suena interesante cuando dices q las ratas se usan en pruebas de laboratorio...es el cine de Svankmajer un ensayo macabro de algo?