jueves, 6 de marzo de 2008

BIG CITY BLUES

BIG CITY BLUES
Director: Charles von Vanderlinder

Un edifico en construcción se convierte abruptamente en el laberinto anguloso donde se desatan una serie de violentas persecuciones en cadena vividas entre un conejo blanco, un niño, una adolescente, un obrero ebrio y un trompetista negro; acompasadas exclusivamente por las onomatopeyas de sus gestos y sus pisadas; subrayadas por una percusión exacerbada y exacerbante que circunscribe la emoción de quien los mira dentro de un tiempo y un ritmo.
Tiempo y ritmo que advierten las frases de esta hermética pieza cercana al cine-danza. Una impecable puesta en escena coreográfica de bocas mudas y cuerpos parlantes que adscriben sus acciones a los miedos freudianos más básicos: El conejo blanco -directamente asociado a la vagina como instrumento del coito- cuando huye o es arrebatado, implica un inminente riesgo de perder algo irremplazable; la virginidad de la púber en el caso de este cortometraje, quien luego de robar el animal y soltarlo corre desesperadamente para dejar atrás –sin lograrlo- la presencia fálica del brutal albañil que la acosa, la lleva a una cornisa abismal, la posee y la avienta al vacío. Muerte enunciada y anunciada por los reiterados últimos escalones de la muerte psíquica que se describen en la película; atestiguada por el voyeur infante y el mirón adulto, hijo (por eso dueño del conejo) y hermano (enamorado oculto y celoso) traduciría de prisa el psicoanálisis.
Los planos siguen la partitura sonora y redundan estos temores en blanco y negro, impronta visual que por una parte se mofa del discurso binario y por otra “pintan” el universo onírico anticipado por Sigmund Freud, quien estaría maravillado de ver a los espectros paroxistas de este film; una suerte de Dr.Caligari recostado sobre el diván del mundo contemporáneo, esta selva de cemento donde ya solo queda el blues.

1 comentario:

Analia dijo...

Mi querida María Belén,

La sinopsis no corresponde a una sinopsis como tal. Aquí solo tenías que poner mera información, pero incluyes percepciones subjetivas que se circunscriben a la crítica.

En la crítica considero que tienes un punto de vista muy claro y sostienes tu hipotesis freudiana con gran asierto.