martes, 11 de marzo de 2008

El expreso de medianoche (reseña)

Siempre a la derecha

Sorprendido con posesión de drogas ilícitas en el aeropuerto de Ankara, el norte-americano Billy Hayes (Brad Davis) es condenado a 4 años de cárcel en una prisión turca. Este es el inicio de una historia verdadera, que con guión adaptado de Oliver Stone y bajo la dirección de Alan Parker es llevada a la gran pantalla en 1978 y galardonada con 2 Oscares por su guión y banda sonora.

Ya en prisión Billy entabla amistad con tres reos quienes son los únicos con quien puede comunicarse en su propio idioma y a quienes irá perdiendo poco a poco en el “camino”. Erick con quien tiene una relación casi íntima, propiciada por un acercamiento circunstancial, abandona la cárcel al cumplir su condena. Jimmy es torturado con frecuencia por sus intentos de escape, hasta que un día no regresa de la enfermería. Max quien tiene problemas mentales debido a su consumo de drogas, queda completamente desquiciado y recluido en la sección para locos.

La indignación se manifiesta en Billy cuando por un nuevo juicio se le aumenta la condena a 30 años, desde ese momento solo piensa en escapar... El primer intento de escape con sus amigos fracasa al ser delatados por el soplón de la prisión, quien es protegido por los gendarmes, pero despreciado por todos. Éste tendrá un trágico final cuando Billy totalmente indignado y lleno de rabia arranca la lengua del soplón con su propia boca.

Billy es enviado a la sección para enfermos mentales, en la que los días pasan y la esperanza de escapar se termina. Entonces se vuelve parte de aquel infierno de monotonía y sinrazón donde lo correcto es girar “siempre a la derecha”. Solo después de la visita de su antigua novia la esperanza vuelve a Billy y el deseo de escapar se torna imperioso.

Las imágenes acentuadas por el claro-oscuro de la fotografía de Michael Seresin y los primeros planos del rostro de Brad Davis concuerdan con los momentos de suspenso que abundan en la película.
Solo latidos del corazón y la banda sonora de Giorgio Moroder acompañan a Billy el momento de escapar disfrazado de policía.


Kléver Vásquez

3 comentarios:

Christian León dijo...

Muy bien. Lo ùnico que le añadiría a la reseña sería una conclusión.

Marcelo Valladares dijo...

la redaccion es buena e induce a querer ver la pelicula...se nota que costó un esfuerzo hacer esto.. a ser descriptivo.

JFM dijo...

Me encanta la frase: "Se vuelve parte de aquel infierno de monotonía y sinrazón donde lo correcto es girar “siempre a la derecha”... me lleva más allá de la película hacia una crítica social. Tal vez funcionaría más como una conclusión.